Solo el 38% de los trabajadores es feliz en su trabajo
El IV Informe Mundial de la Felicidad en el Trabajo, elaborado por Happyforce, la World Happiness Foundation y la Universidad de Málaga, revela que la brecha entre lo que esperamos del trabajo y lo que recibimos crece 9 puntos respecto al año pasado. Los datos, obtenidos de 1.395 trabajadores en más de 15 países y 20 sectores, se presentan en el Festival Mundial de la Felicidad que se celebra en Madrid.
Este año se ha priorizado la calidad de la muestra sobre el volumen, reduciendo la difusión en comunidades de RRHH y bienestar para obtener datos menos sesgados por colectivos ya sensibilizados con la felicidad laboral. El resultado es una radiografía más fiel del sentir del trabajador promedio. Y la foto no es buena.
La brecha de la felicidad se amplía: 59 puntos
El 97,4% de los encuestados cree que el trabajo debería contribuir a su felicidad. Sin embargo, solo el 38% afirma que su trabajo es realmente una fuente principal de felicidad. La diferencia —lo que Happyforce denomina la Brecha de la Felicidad— alcanza los 59 puntos, 9 más que en la edición anterior. Un 17% declara directamente que su trabajo perjudica su felicidad.
La brecha es especialmente pronunciada en el Sector Público (83 puntos), entre los trabajadores de la Generación Z (69 puntos) y en España (64 puntos frente a 51 de México).
El compromiso cruza a negativo por primera vez
El eNPS (Employee Net Promoter Score) —el indicador que mide cuánto recomiendan los empleados a su empresa— cae de +3,60 en 2025 a −3,55 en 2026. Es la primera vez en cuatro ediciones que el compromiso es negativo: hay más detractores (37,5%) que promotores (33,9%).
El dato tiene consecuencias directas: el 54,2% de los encuestados tiene intención de cambiar de trabajo (el 18,7% de manera inminente). Quienes no quieren irse tienen un eNPS de +49; quienes buscan salir de forma inminente, de −80. Son 129 puntos de distancia entre el trabajador comprometido y el que ya se ha ido mentalmente.
Cuando tus líderes gestionan bien, los equipos responden
Si hay un hallazgo central en esta edición es que la calidad del liderazgo pesa 5 veces más que el modelo de trabajo en el compromiso de los empleados.
Un trabajador presencial con un buen manager tiene un eNPS de +17. Un trabajador híbrido con un mal manager tiene un eNPS de −44. El debate sobre presencialidad versus teletrabajo pierde relevancia cuando los datos muestran que el factor determinante no es dónde trabajas, sino con quién.
La encuesta mide seis dimensiones de liderazgo (confianza, reconocimiento, desarrollo, seguridad psicológica, contribución a la felicidad y comunicación de objetivos). Los resultados dibujan una escalera: desde un eNPS de −76 cuando el manager no cumple ninguna, hasta +45 cuando las cumple todas. Son 121 puntos de diferencia —más que cualquier otra variable—. Con un mal manager, el 48% del equipo quiere irse ya, el 40% declara que su trabajo perjudica su felicidad, y solo el 39% se siente libre para expresar lo que piensa.
Pero el problema no es solo de datos, sino de acción. La mayoría de managers reciben informes de clima, pero no saben qué hacer con ellos. El dato sin criterio es ruido. Lo que necesitan los líderes no son más dashboards: es saber exactamente qué palancas mover.
Ponte la mascarilla tú primero
Si el liderazgo es tan determinante, el bienestar del propio líder debería ser una prioridad estratégica. Pero los datos muestran grietas: el 22% de los líderes tiene un bienestar real (WHO-5) por debajo del umbral saludable, el 28% no descansa bien, y el 43% tiene intención de cambiar de trabajo.
Lo que piden los líderes también difiere del resto: el propósito es 12 puntos más importante para ellos (39,6% vs 27,5%), mientras que la compensación pierde 11 puntos frente al resto. Lo que necesita un líder no es más presión para hacer feliz a su equipo: es sentir que lo que hace tiene sentido.
La estimación económica refuerza la urgencia: un manager infeliz genera aproximadamente 2 fugas adicionales al año en un equipo de 8, lo que supone un coste conservador de unos 90.000 € anuales solo en rotación.
«La mejor inversión que puede hacer una empresa no es en tecnología ni en oficinas. Es en la salud del líder. Como en los aviones: ponte la mascarilla tú primero. Un líder que no está bien no puede cuidar a su equipo.» — Álex Ríos, CEO y cofundador de Happyforce.
La felicidad aparente: nos engañamos sobre cómo estamos
El 88,7% de los encuestados se declara feliz. Pero cuando se aplica el índice WHO-5 de la Organización Mundial de la Salud, el 33,5% queda por debajo del umbral de riesgo. La discrepancia es reveladora: el 23,6% dice ser feliz pero tiene un bienestar real bajo. Se trata de personas que no se reconocen en su malestar o no se atreven a expresarlo.
El ítem peor puntuado del WHO-5 es el descanso (3,00 sobre 5), consistente con ediciones anteriores, lo que sugiere un problema estructural de agotamiento que no se resuelve.
Los encuestados sitúan el bienestar (57%) y la compensación (54%) como los factores que más debería mejorar su empresa, seguidos de crecimiento profesional (42%), relaciones (36%) y reconocimiento (32%). El entorno físico queda en último lugar (13%).
El análisis generacional muestra diferencias: la Gen Z prioriza el crecimiento profesional (54%) casi al nivel del bienestar (58%), mientras que los Baby Boomers equiparan propósito y compensación (47% ambos). Para los líderes, el propósito pesa 12 puntos más que para el resto —es lo que necesitan, no más presión ni más informes.
El 63,7% utiliza herramientas de IA. El sentimiento mayoritario es de ilusión (58%) frente a indiferencia (33%) y amenaza (9,5%). Pero el dato clave es otro: con un buen manager, la IA suma 7 puntos de eNPS. Con un mal manager, no cambia nada. La tecnología potencia lo que ya funciona.
Dato que rompe estereotipos: la Generación Z es la que menos utiliza IA (45%) y la que más indiferencia muestra (43%), mientras que los Baby Boomers son los segundos que más la usan (70%).
«Reducir la brecha de felicidad laboral no solo es lo correcto, es una inversión con retorno. Las empresas que ponen el bienestar de sus equipos en el centro logran mejores resultados y equipos más comprometidos.» — Luis Gallardo, Presidente de la World Happiness Foundation.